Gracias.
Gracias.
Tantas maneras de decirlo, tanto que le falta al mundo
pronunciarlo y un propósito.
Agradecer.
Esas ganas de tener paz contigo mismo. De que a pesar de las
circunstancias, ese “gracias” siempre esté presente. Ante la vida, ante Dios,
ante tu familia, amigos, seres queridos. Incluso ante los problemas, por que
GRACIAS a ellos somos moldeados para cumplir un propósito, para crecer como personas.
Nos hace mucha falta el sentimiento de AGRADECIMIENTO. A
todos, sÃ, me incluyo.
Gracias.
Siete letras, una palabra, y una explosión de paz que causa
el decirlo, el sentirlo. Incluso por lo más sencillo, esos son mis favoritos.
Por el cielo, las aves, el mar, las risas.
Agradece por el amor, la familia, las situaciones que te
hacen crecer... y creer.
Una palabra que estamos acostumbrados a decir en automático
o por educación, pero que hace falta decidir conscientemente decirlo, y
sentirlo. Agradece siempre y créeme cuando te digo el poder que posee esta
palabra, aunque te quedes en silencio después de decirlo, no hará falta más.
He comprobado que agradecer destruye paredes y construye
puentes, crea fortaleza.
Agradece por la vida, la felicidad, los problemas, las
risas, los llantos.
Siempre y en todo momento.
Busca esa luz entre tanta oscuridad e incertidumbre, porque
al final del túnel siempre la hay. Esa luz traducida en esperanza, que te ayuda
a seguir adelante. Vive agradecido, no esperes a perderlo todo para hacerlo.
Zapatos // Steve Madden
Lentes de sol // Prada
Falda mezclilla // Zara
